lunes, 18 de octubre de 2010

"ZAPATITOS"

Las apariencias engañan, un viejo dicho para lo cual hay que tener mucho cuidado con quien nos juntamos o con quien realmente andamos, y es que esta historia nos plasma lo cruel que puede ser una persona desquiciada y locura que puede lograr cometer.

El verano renace, los gallos cantan y Heraldo se levanta de su vieja cama, después asechar un largo sueño, Heraldo vive en una quinta, semejante a un barracon, el tiempo parece correr, el joven se coloca unos zapatillas de color amarillo y verde, una mezcla horrorosa nunca antes vista, se prepara el desayuno un batido de chocolate, cereal, plátano, un pequeño huevo y mucha leche, con el tiempo le juega en contra presiona el botón de la licuadora, lo cual le lleva a un derrame exagerado por parte del muchacho, después va rumbo a su trabajo, para ser exacto en un taxi para ganarse el pan de cada día

En la puerta de la calle le espera un anciano, el joven fiel a su supuesto estilo le regala una moneda, nada desperdiciable para el mendigo, sube a su fuente de trabajo, un taxi, luego aparece un cachorrito de apariencia maltratada por la vida, lo cual Heraldo muestra su humildad engañosa, dándole una gran rebanada de jamón y le da de comer a el perro hambriento, después se embarca a buscar unas victimas para su repertorio.

En un abrir y cerrar de ojos, aparece Jenny, una mujer maltratada por los malos hábitos de la vida cotidiana, apuñalada por el destino desfavorable que obtuvo, lleva un vestido rojo pasión, muy sexy a simple vista, unos tacos muy llamativos similar al color de su vestido transparente, en ese preciso momento hace la aparición Oscar un niñito de apenas 5 años de edad, muy prematuro para saber lo que en verdad estaba ocurriendo con su aparentemente Madre.

Ambos personajes van rumbo a un destino, en busca de un trabajo honroso a simple vista, se embarcan es un taxi, coincidentemente aparece con Heraldo, el joven psicópata, Jenny y Oscar suben al móvil, cuando llegan a su destino, el asesino caballeroso de su parte le abre la puerta a la mujer y al niño, quien a su vez saca una buena cantidad de dinero que era destinado para la paga de la carrera hecha por el joven, Heraldo fiel a su estilo, no acepta el dinero. Jenny ve un letrero de un restaurant, por fin un trabajo decente, que para su mala suerte no llega a conseguir dicho empleo.

A la salida, con el bebe bajo el brazo, mostrando signos de cansancio, baja al niño y le pone a caminar agarrándole la mano para cruzar la pista pero sin mirar a los costados, aparece Heraldo atropellándole ferozmente con su automóvil, cuyo único objetivo fue obtener el zapatito de Oscar, que estaba regado en la pista.

A la mañana siguiente, las mismas escenas se repiten, va rumbo a su taxi, lo cual esta vez ya no le da propina al anciano mendigo, pero si le da una gran rebanada de jamón al perro fiel, aparentemente su mejor amigo del barrio, luego se puede observar conchudamente un rosario pero también se observo el zapatito de Oscar, el niño que atropello junto a su madre, en la parte superior del carro se puede observar con mucho detalle los diferentes modelos de zapatitos, pertenecientes a sus victimas, lo cual el asesino enciende su carro y se va rumbo a los desconocido, en busca de mas zapatitos para su colección.

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